Ensalada muy veraniega con pollo especiado estilo cajún

¡Buenos días otra semana más!, ¿cómo habéis sobrellevado la ola de calor?, aquí en Huelva ha sido horrorosa, los termómetros han llegado a marcar hasta 44ºC, suerte la mía que trabajo en un cuarto frío, tengo la playa cerca y piscina justo debajo, si no... ¡vete tú a saber!, aunque creo que ya es lo que nos queda hasta octubre, calor, calor y calor, así que haremos todo lo posible por sobrellevarlo de la manera más fresquita, y para ello hoy os traigo una super ensalada, completísima y sanísima.

¡Nos presentamos al concurso de #OLEOCAO!: Tarta de queso y Oleocao con avellanas caramelizadas

Hoy no os traemos vídeo, hoy es un día especial, hacía mucho que no participábamos en un concurso, pero fue conocer Oleícola Jaén, y enamorarme de ellos, de casualidad me encontré con su concurso para bloggers, ¡y no pude resistirme!, y es que, además, para mas inri, este fin de semana pasado he estado en Úbeda y me ha sabido a poco, así que si tuviese la suerte de ganar e ir a Baeza sería todo un sueño, ¡porque vaya ciudades bonitas tienen en la provincia!, y conocer una almazara no se hace todos los días...
Así que por aquí os dejo mi propuesta, ¡a ver qué os parece!


Pero antes de seguir quiero hablaros del Oleocao, porque a mí me ha parecido una maravilla, y es que esta crema es una alternativa saludable a las cremas de cacao que actualmente copan el mercado. Sin gluten, sin lactosa y sin trazas de estas, y además sin aceite de palma. Esta crema está elaborada con aceite de oliva virgen extra de variedad Frantoio, una variedad originaria de la Toscana Italiana. Es AOVE muy aromático, con frutado de manzana, papilla de frutas, almendra, hierbas del campo, con un ligero amargo y un picante de guindilla en boca, que le aporta todas estas características al Oleocao.
Lo podéis comprar aquí, aunque si sois de la provincia creo que lo podéis encontrar fácilmente, pues yo este fin de semana lo he visto en un par de tiendas en Úbeda.
Y ahora, tras toda esta súper introducción, ¿quién quiere la receta?