Un grupo de sanas sensaciones: Vichy Catalán

Después de 125 años Vichy Catalán aún es una empresa joven con un gran futuro. La respuesta está en su filosofía: ser el
punto de unión entre la naturaleza y las personas.
Su vocación nace de la voluntad de servicio a los consumidores que saben que el placer y la salud no son ideas disociadas, sino los principios básicos del bienestar. Y con frecuencia, ambas se encuentran en lo genuinamente natural. Por eso los productos del Grupo Vichy Catalán responden a ese deseo, por sus gratas sensaciones organolépticas y por sus indiscutibles y contrastadas propiedades saludables. Avalados por el reconocimiento de los profesionales de la gastronomía y de la salud.
Este es el compromiso que asumen y que les ha conducido a ser el primer grupo nacional e independiente en el mercado del agua mineral natural.
En esta línea, la mayoría de sus esfuerzos y recursos se destinan a programas de innovación, investigación y formación que mejoren su actividad y capacidad de servicio.
La historia de Vichy Catalan está estrechamente vinculada a la salud y la medicina a través de su fundador el Dr. Modest Furest i Roca, de su Balneario y de las investigaciones científicas que desde su descubrimiento se están realizando.
En la actualidad las marcas de Grupo Vichy Catalan siguen siendo investigadas por numerosos expertos científicos que reafirman las propiedades saludables de sus productos. 

En casa hemos tenido la suerte de probar cuatro de sus productos: Vichy Catalán de limón (para los que siempre quieren un punto más), de menta y de lima-limón (para los que quieren llegar más lejos), y su tonic water (para los que quieren marcar la diferencia con personalidad).
La verdad es que los cuatro están deliciosos. ¡No sabría con cuál quedarme!
Para la receta de hoy he utilizado su agua de tónica, y ha quedado fantástica.
La receta es un clásico inglés, que conocí gracias a Juana. La receta original la podéis encontrar aquí. Existen un par de diferencias entre su receta y la mía, ella usa agua con gas, y yo tónica de Vichy Catalán. Ella usa tomillo fresco, yo seco.
¡Vamos a por la receta!

Receta:
Para la masa:
5 huevos medianos
275ml. leche
275ml. Tonic Water de Vichy Catalán
275gr. harina
1 cucharadita de sal
Para el relleno:
8 salchichas frescas
2 cebollas
2 dientes de ajo
1 cucharada de tomillo
Pimienta
Aceite
Elaboración:
Empezaremos preparanado la masa una hora antes del horneado del Toad in the hole, pues tiene que reposar. Para ello batiremos los huevos en un bol suficientemente grande para que quepan holgadamente todos los ingredientes de la masa, incorporamos la leche, la tonic water de Vichy Catalán y mezclamos delicadamente.
Tamizamos la harina con la sal e incorporamos muy poco a poco a la mezcla anterior a la vez que batimos para eliminar posibles grumos. Es una mezcla ligera y no demasiado espesa. Reservamos.
Precalentamos el horno a 200ºC. Calentamos un chorrito de aceite en una sartén o recipiente que pueda ir al horno, en ella hacemos las salchichas por ambos lados hasta que estén doradas y crujientes (no es necesario que estén cocinadas por dentro, pues terminarán de hacerse en el horno) e incorporamos la cebolla. Cocinamos hasta que la cebolla esté blanda e incorporamos el ajo y el tomillo. Salteamos durante un par de minutos más y retiramos del fuego.
Con la sartén aún caliente, volcamos la masa sobre las salchichas y cebollas. Acomodamos un poco la cebolla por encima de la salchicha, de forma que al hornearse se vea más bonito. Espolvoreamos con un poco de pimienta recién molida y lo metemos en el horno durante unos quince minutos. En este tiempo no debemos abrir el horno. Pasados quince minutos debería estar hinchado pero de un color pálido aún, en ese momento abrimos la puerta del horno para que escape el vapor, volvemos a cerrarla y continuamos el horneado unos cinco minutos más para obtener un lindo color dorado.
Juana nos recomienda comerlo recién salido del horno acompañado de mostaza y si es posible, salsa de cebolla.

Espero que os animéis a probarlo porque de verdad está delicioso. Es diferente a lo que nosotros estamos acostumbrados, pero exquisito.

¡Qué tengáis un día fantástico!

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