Migas para combatir el frío, ¡qué ricas!

Hoy se ha levantado el día gris y fresco, de hecho llueve, y he pesando, ¿por qué no unas migas para comer?. A mi con el frío es de los platos que más me gustan, aunque reconozco que las como una o dos veces en todo el año, porque su alto contenido en grasas e hidratos no es de lo más recomendable, pero oye, que como dice el refrán "una vez al año no hace daño", ¡así que vamos a por ellas!
¿Conocéis algo sobre la historia de las migas?, yo siempre he escuchado que es comida de pastores, y que normalmente se usaban para desayunar. También sé que su procedencia, como casi todo, es de origen árabe, ¡qué buena base nos dejaron!. Otro dato curioso es que en cada parte de España se preparan de una forma u otra, las hay de pan, como las mías, de harina, como por ejemplo en Granada, con carnes, pescados, frutas..., ¡incluso dulces!
¿Y tú qué sabes?, ¿me cuentas algo?




Para prepararlas vamos a necesitar unos cuantos ingredientes:
Pan de pueblo (con unos dos días) / Agua / Sal / Aceite / Chorizo / Morcilla / Panceta / Ajos
Como consejo: usar un perol

La elaboración es muy sencilla, entretenida, pero muy sencilla.
Tenemos que empezar con el pan, que picaremos muy pequeñito, y en un bol lo salpicaremos con un poco de agua y sal para que se humedezca. Cubrimos con un paño y dejamos un ratito.
Por otro lado, en el perol, con un poco de aceite, freímos bien los ajos, yo he usado una cabeza entera, sin pelar, pero si desgranada. Una vez frito, apartamos, y en ese aceite añadimos nuestra chacina, previamente troceada. Cocinamos bien, y apartamos, dejando la grasa en el perol.
Es entonces cuando añadimos nuestras migas, a fuego medio, y empezamos a cocinar, al principio nos chupará toda la grasa, pero no os preocupéis, que luego vuelve a aparecer. La técnica consiste en mover, mover y mover, machacando un poco si las queréis más o menos deshechas. Podéis hacerlas como más os guste, aunque a mi personalmente me gustan bien hechas, por lo tanto estoy más rato cocinándolas.
Para mí las migas deben estar jugosas, pero un poco crujientes. Es difícil de explicar, pero digamos, como diría un niño: "que no haga bola".


Para acompañarlas, nada mejor que un huevo frito y una copita de vino.

¡Espero que las disfrutéis!
¡Sed muy felices y nos vemos el viernes!

2 comentarios:

  1. Uns auténtica delicia, ahora me comería un buen platazo. Un besazo.

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  2. Pues creo que nunca he probado migas y como tal no me he atrevido nunca a prepararlas en casa porque no sé si me saldrían bien o no... eso si si pudiera sacar por la impresora las tuyas esta noche caían !
    Besos,
    Palmira

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